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Nos reímos, lloramos, gritamos con todas nuestras fuerzas, nos odiamos, amamos, hablamos hasta que amanezca, nos besamos, tocamos, nos damos la espalda, nos saludamos cordialmente, a veces ni eso, otras volvemos a besarnos, a entendernos y cuando todo parece que va bien seguimos sin comprendernos el uno al otro infinidad de veces...
Pero...aun así, ¿es un imán al cual no podemos renunciar?