
Que inocente fue pensar que todo podía cambiar. ¿Qué absurdo es pensar en cosas que nos hacen estar mal verdad? Pues bueno, aún así todos sabemos que es inevitable... que tendremos que pasar por ese tramo alguna que otra vez a lo largo de nuestras vidas, tropezaremos con la misma piedra constantemente... pero aunque esto nos suceda una y mil veces, la cuestión es saber seguir adelante, levantarnos de nuevo, afrontar los problemas y dejar de lado la cobardía (tan común en algunas personas). La única solución es esa, no podremos cambiar según que cosas en el rumbo de nuestras vidas, pero sí que podemos moldear y crear nuestro camino con una pizca de valentía y ganas de vivir al máximo cada segundo que va pasando.
¿Aprender? sí, digamos que de todo se aprende, aunque sea un poquito... Nuestras experiencias vividas nos sirven de lección en varias ocasiones. Como ya he mencionado antes, en algunos de los casos nos hará falta volver a tropezar con la misma maldita piedra para darnos realmente cuenta de todo y reaccionar, quitarnos el velo que entelaba nuestra vista y volver a empezar; ya que en la vida, cada final es un nuevo comienzo.
Bien, pues hoy decido empezar otra vez, dejar atrás todo lo ya pasado, olvidar esas falsas esperanzas y dedicarme únicamente a lo que es realmente importante para mí, no pienso volver a perder el tiempo con cuentos infantiles ni historias inacabadas con un final incierto e inseguro, además de falso.
Al fin me quité un gran peso de encima, un malestar que no debía de estar en esos momentos en mi vida, así que nunca es tarde para cortar por lo sano y negarse a que te hagan daño e intenten jugar contigo, nadie debe permitirlo, tolerar eso sería un gran error...