Otra vez como cada año, la vuelta a casa, el turrón, la música navideña, las luces, las interminables cenas familiares, las borracheras, los resfriados, los reencuentros, algunos deseados y otros...no tanto, la nieve (o bien el frío sin nieve que te entra en los huesos), el abrigo, la bufanda, la estufa, el jamón, el cava...y quizás no iba a terminar nunca de escribir, cosas y cosas, gastos y más gastos, sentimientos variados en una especie de batidora con algunas reminiscencias de nuestro pasado; es en ese preciso instante cuando nos ponemos a evaluar los cambios y nos damos cuenta de que cada navidad tiene un algo especial aunque no lo apreciemos o nos parezca totalmente repetitivo y hasta incluso algunas veces sin sentido alguno el hecho de hacer ciertas cosas simplemente guiadas por la tradición...
Bueno, pero lo cierto es que cada día podríamos celebrar algo y también podríamos llorar algo... cada día. Aunque...también es cierto que mejor celebrar antes que llorar porque es mejor hacer nacer una sonrisa tras una lágrima de emoción por el recuerdo... que no compadecerse por lo que ya pasó y perder nuestro tiempo presente lamentándonos sin sentido...
Hoy celebro que tengo lo que yo más quiero a mi lado, que no debo tenerle miedo a nada, que debo proteger y valorar lo que tengo y luchar por mis sueños y sobretodo estoy convencida de que el 2010 va a ser un gran año.
¡Feliz 2010 para todos!