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El mundo gira continuamente y te aseguro que no dejará de hacerlo por ti. Yo no nací para complacer a nadie, ni para subirle el autoestima a nadie, ni servirle, ni protegerle, ni siquiera nací para odiar o amar a nadie. Mi único deber en la vida es servirme a mi misma, quererme por encima de todo, valorarme y no permitir que nada ni nadie intente por alguna nimia razón que no pueda vivir mi propia vida. De hecho, solo yo puedo vivir esta vida, la que se ha creado única y exclusivamente para mi. El poder de saber o no saber coger las riendas de este viaje, de mi viaje, solo depende de mi y por ello voy a tener que trabajar duro y mirar siempre hacia adelante, afrontando de cara todo lo que ya sucedió, pasar la página y escribir otra nueva con fuerza y ganas de continuar el viaje. Asumamos ya las derrotas, los errores y los fracasos, e intentemos alzarnos con la cabeza bien alta y repletos de valor y voluntad. No no, no lo vamos a intentar, lo vamos a hacer, por eso a partir de ahora me niego a querer ser un títere de las voces ajenas, mi voz es la única que cuenta y voy a hacer que se escuche en mi.
2 comentarios:
es muy bonito lo que has escrito.
un abrazo
Muchas gracias :)
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